Discos que molan o cómo ahorrar 100 euros con Spotify

Decía Jesús Brotons (Vice) que su objetivo era tener todos los discos del mundo. Nunca he llegado a tanto pero cuando un disco ha pasado por mis manos he intentado escuchar todas las canciones, como mínimo saltando, porque mi teoría decía que todos los discos debían tener un tema bueno. Ya no lo pienso, aunque lo sigo intentando con los recopilatorios.

He pasado muchas horas en las tiendas de discos. En la mayoría ni siquiera se podían escuchar pero me entretenía buscando por sellos, estilos, mirando portadas, discografías, saldos, etc. Pero como ya no tengo ningún interés en los formatos físicos sigo las novedades por Spotify. 100 euros en discos de una tarde cualquiera ahora me dan para un año de premium.

Utilizo varios sistemas. El primero y más habitual es copiar y pegar el nombre del artista de cualquier blog o medio. También miro Pitchify, que enlaza novedades interesantes con las críticas de Pitchfork y similares. Otra opción es We are hunted, que recopila los temas más populares de corte indie en las redes sociales. Pero lo más entretenido es revisar los últimos 3.000 discos publicados en Spotify, ordenados por popularidad. Son necesarias lecturas en diagonal, intuición y suerte, pero el riesgo es menor que pasar por caja. También descubro mucha música gracias a las listas de los selectores de Spotifare.

Este es un ejemplo de grandes discos de las últimas semanas, que vendrían a costar lo mismo que diez copas, tres o cuatro cenas, unos Levi’s o una suscripción de un año:


Nicolas Jaar – Space is only noise (Circus Company, 2011)


James Blake (Polydor, 2011)


Isolée – Well spent youth (Pampa Records, 2011)


Discodeine (Dirty, 2011)


Salsa, a musical history (Codigo Music, 2010)


Sofrito: Tropical Discotheque (Strut, 2011)


The history of the house sound of Chicago – part 2 (High Fashion, 2010)