Creo en Chris Carter

Este chaval de la imagen con un jersey de arces es Chris Carter, creador de Expediente X, hace bastantes años. Vive en Malibú, se graduó en periodismo en la California State University Long Beach, también conocida como The Beach, y empezó escribiendo sobre surf. Luego llegarían los extraterrestres, monstruos, locos y conspiraciones. Y ahora vuelve a la actualidad con la segunda película de la mítica serie. No suelo leer opiniones o críticas antes de hacer la mía pero andaba preocupado por un asunto y he entrado en varios foros y blogs. El asunto en cuestión es que en esta película, la voz de Dana Scully no era la misma que en las nueve temporadas de la serie, y me fastidió hasta el punto de plantearme abandonar la sala. Parece que por motivos de salud han cambiado a la actriz de doblaje. Se entiende, aunque no han acertado con el cambio, lástima. La cuestión es que me han sorprendido las opiniones de fans y no fans de la serie. Unos dicen que en esta película no se resuelve nada, otros, que no hace justicia a la serie, y algunos se quejan de que no hay ningún expediente X, ni extraterrestres, ni conspiración. No comparto las quejas, me da igual que haya bichos o no, que el mundo se acabe o sea colonizado por alienígenas. Tampoco me hacen falta explosiones, ni persecuciones, ni sustos. Yo sólo quería volver a ver a Mulder, con su negrura y su sarcasmo, mirando a los ojos azules de Scully, subiéndose a un Ford Sedan y perdiéndose en el bosque.

Es cierto que la trama es prácticamente inexistente y que podría ser cualquiera de los más de 200 episodios de la serie. Y hay episodios especiales, únicos, mucho mejores. Pero qué más da si mis intereses, antes citados, no obedecen a razones. La verdad es que me alegro de que no hubiera una cuenta atrás antes de que un virus infectara al mundo, ni un millón de bichos para dominarlo, ni nada más que una búsqueda personal, dolorosa, inevitable y permanente, que provoca una sonrisa extraña, más allá de los créditos finales. Yo a Chris Carter sólo puedo estarle agradecido.