Slumdog Millionaire BSO

Si Slumdog Millionaire ha ganado tantos premios debe ser porque hacía falta un final feliz global. Esa emoción de los indios agolpados frente a la televisión esperando el desenlace del “Quiere ser millonario” debe ser la misma que en los cines de medio mundo. Conseguir eso es el éxito de Danny Boyle (Trainspotting, La Playa, 28 días después), no destacaría nada más. Bueno, dos curiosidades musicales.

Y aunque el Oscar a mejor banda sonora y tema son para A. R. Rahman, me quedo con dos temas en los que no participa: el remix que hacen DFA del Paper Planes de M.I.A, y otro más petardo, Aaj Ki Rat, que interpretan Sonu Nigam, Mahalaxmi Lyer y Alisha Chinoi. Los dos primeros son “playblack singers”, es decir, que cantan para que luego los actores muevan los labios en las películas de Bollywood, y la tercera es una cantante de pop que llaman la “Madonna india”.

Paper Planes (M.I.A) – DFA remix: (via musicramen)

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Aaj ki Rat – Sonu Nigam, Mahalaxmi Lyer & Alisha Chinoi: (via mp3bag)

[audio:http://mp3.mp3bag.net/Slumdog%20Millionaire%20Soundtrack%20-%20Aaj%20ki%20raat.mp3%5D
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My blueberry nights

Dicen que le ha sentado bien a Won Kar Wai dirigir en América, y en inglés, no en chino, aunque en los foros de Imdb hay opiniones contrarias. No he visto In the mood for love, ni 2046, es la primera película de Kar Wai que veo aunque le tenía ubicado, y parece que la más diferente. Dentro de unas semanas espero relacionar el tema de este post con sus trabajos anteriores.

My blueberry nights es una historia de pérdidas y de cómo enfrentarse a ellas, cito: “How do you say goodbye to someone you can’t imagine living without?” Me ha sorprendido su cine, donde lo previsible de casi todo es necesario, porque emociona en lo íntimo y básico. Y su poesía, evidente en lo más expresivo, cuando suena Cat Power por ejemplo, y sutil en lo simple, adornando hasta los tiempos muertos, sin exceso, todo puede ser especial.

The Dark Knight BSO



Bendita la hora en que se les ocurrió en Warner confiarle la reescritura de Batman a Christopher Nolan. Más allá del guión, el superhéroe creíble, la humanización del mito, etc., Nolan coordina una nueva pieza maestra, en la que además de las interpretaciones de Christian Bale, Heth Ledger y los valores seguros de Morgan Freeman y Michael Caine, brilla especialmente la música de Hans Zimmer y James Newton Howard.

Explican en la Wikipedia que Zimmer es “pionero en la integración de música electrónica y arreglos orquestales tradicionales”, y que en su primera época se dedicó al synthpop y colaboró con Warren Cann, de Ultravox. Entre sus trabajos destacan clásicos tan dispares como Rain Man, The Lion King o La delgada línea roja. Su colega, James Newton Howard, ha firmado la BSO de la mayoría de películas de M. Night Shyamalan. En este vídeo de AP hacen algunas declaraciones y hay imágenes de su actuación en la premiere.

Creo en Chris Carter

Este chaval de la imagen con un jersey de arces es Chris Carter, creador de Expediente X, hace bastantes años. Vive en Malibú, se graduó en periodismo en la California State University Long Beach, también conocida como The Beach, y empezó escribiendo sobre surf. Luego llegarían los extraterrestres, monstruos, locos y conspiraciones. Y ahora vuelve a la actualidad con la segunda película de la mítica serie. No suelo leer opiniones o críticas antes de hacer la mía pero andaba preocupado por un asunto y he entrado en varios foros y blogs. El asunto en cuestión es que en esta película, la voz de Dana Scully no era la misma que en las nueve temporadas de la serie, y me fastidió hasta el punto de plantearme abandonar la sala. Parece que por motivos de salud han cambiado a la actriz de doblaje. Se entiende, aunque no han acertado con el cambio, lástima. La cuestión es que me han sorprendido las opiniones de fans y no fans de la serie. Unos dicen que en esta película no se resuelve nada, otros, que no hace justicia a la serie, y algunos se quejan de que no hay ningún expediente X, ni extraterrestres, ni conspiración. No comparto las quejas, me da igual que haya bichos o no, que el mundo se acabe o sea colonizado por alienígenas. Tampoco me hacen falta explosiones, ni persecuciones, ni sustos. Yo sólo quería volver a ver a Mulder, con su negrura y su sarcasmo, mirando a los ojos azules de Scully, subiéndose a un Ford Sedan y perdiéndose en el bosque.

Es cierto que la trama es prácticamente inexistente y que podría ser cualquiera de los más de 200 episodios de la serie. Y hay episodios especiales, únicos, mucho mejores. Pero qué más da si mis intereses, antes citados, no obedecen a razones. La verdad es que me alegro de que no hubiera una cuenta atrás antes de que un virus infectara al mundo, ni un millón de bichos para dominarlo, ni nada más que una búsqueda personal, dolorosa, inevitable y permanente, que provoca una sonrisa extraña, más allá de los créditos finales. Yo a Chris Carter sólo puedo estarle agradecido.

This is England

This is England (DVD), es una película dirigida por Shane Meadows, y ganadora de varios premios en festivales indie, además de mejor película y director de los Bafta británicos. Producida por Warp Films, la división audiovisual del sello de Sheffield, This is England sigue la estela del British Social Realism que lideran Ken Loach y Mike Leigh. A un lado podría estar Loach con Sweet Sixteen, por ejemplo, y al otro, Trainspotting o 24 Hour Party People. This is England se situaría entre estos dos grupos pues el peso de la ambientación estética y musical choca con el hiperrealismo.

Esta es la historia de un chaval de 12 años, a principios de los 80, en la era Tatcher, en una sociedad con paro, inmigración y una guerra, la de las Malvinas, en la que muere su padre, soldado. Recién mudado con su madre el crío encuentra refugio en un grupo de skinheads que visten Ben Sherman y escuchan The Specials. Efectivamente, no son racistas, ni nacionalistas, ni nada. Pero el grupo se divide. Lo cierto es que pese a lo fácil que es intuir el planteamiento desde el principio de la película, el retrato de los personajes supera la descripción del movimiento skinhead para ahondar en sus miedos y necesidades emocionales. La interpretación del pequeño Shaun (Thomas Turgoose) es sobrecogedora, como la del skinhead malo, Combo (Stephen Graham), brutal, con lágrimas y puños cerrados.

La música es brillante, Toots & The Maytals y The Specials. Pero si a esta película le sobra algo es el exceso de cursilería en la combinación de escenas y planteamiento musical. No hace falta un piano épico y un plano de las olas del mar para estrujar la sensibilidad, creo que el peso de la historia es más que suficiente. La fotografía es excelente pero claro, el resultado es muy indie, triste pero bonito. Es lo menos interesante del filme, como si fuera una licencia para asegurar el tiro. Si no, quizás no hubiera ganado tantos premios ni habría llegado al “Deuvedés” de la calle Martínez de la Rosa, ni yo la hubiera visto ayer, ni estaría escribiendo estas líneas. Y además, el ska mola.

El incidente de Shyamalan

AP Photo/Gautam Singh

Primero reconoceré que soy fan de M. Night Shyamalan, pero lo soy por motivos que no han convencido en algunas conversaciones sobre este director. Y lo entiendo, porque lo que me gusta de Shyamalan es que hace lo que le da la gana y lo hace de una forma especial, lo que le convierte en un creador único. Ahora bien, ni mucho menos puede compararse con Hitchcok, como he leído más de dos veces. El sexto sentido ya pasó a la historia y El protegido puede envejecer bien, pero Señales, El bosque o La joven del agua, no son excepcionales, y pierden en visionados posteriores. Aún así mantengo mi condición de fan, a veces es un personaje, una escena, un vestido, un gesto… Y otras es todo lo anterior a la vez, durante más o menos tiempo, pero con la intensidad suficiente para hacerte contener la respiración, suspirar o sonreir.

The happening, traducida en América Latina como El suceso y en España como El incidente, es una película atípica. Shyamalan aprovecha la confusión para entretener durante hora y media: ¿Qué ocurre? y ¿por qué? Eso es todo. Butaca, palomitas, una historia original y una pregunta para hacernos. El tiempo que le dediquemos a responderla ya depende de cada uno, en mi caso poco. Como novedad, Shyamalan incopora dosis de violencia como nunca se ha visto en sus películas, y sorprende, y asusta. Hay escenas que son magistrales, muy por encima del conjunto de la película, de ese tipo que hacen que siga atento a su trabajo, aunque en este caso haya menos.