Barcelona, 28 de diciembre de 2009. El atraco.

Querido Andrés,

en Nochebuena cogí un taxi para ir a cenar a casa de mis padres. El conductor era simpático, ecuatoriano. Doce años en España, no ha vuelto ni tiene ganas de volver a su país. Le pregunté por la música del Valle del Chota, me dijo que es la región con más negros de Ecuador. Es verdad, llevaron a los esclavos africanos. De allí han salido futbolistas, no me preguntes cuáles. Dice la wikipedia que “su principal manifestación es la música y su destreza para bailar y tocar la bomba, el tambor y otros instrumentos muy rudimentarios y se dedican a las labores agrícolas”.

Llegamos a destino, bajo del taxi y camino los 40 metros hasta el portal. Cuando estoy metiendo la llave en la puerta veo a un chaval corriendo, me mira, se para, y viene hacia mí: “Me persiguen, me han apuntado con una pistola, déjame entrar”. Y mientras entramos y cierro la puerta rápido, pienso, ¿y si es un truco para atracarme a mí? Pero me lo creo, está temblando. Me dice que es el encargado del Caprabo que hay al lado, que era el último que quedaba y que al salir y cerrar la puerta se le han aparecido dos tipos con “pasamontañas hasta la nariz” (braga, entiendo), y una pistola, y le han dicho: “No corras, no corras”. Y se ha puesto a correr. No sabemos si están dentro de la tienda robando o si se han ido.

Como el portal de casa de mis padres tiene unos ventanales grandes a los lados, le digo que nos apartemos, no vaya a ser que se monte un tiroteo y se complique la noche. Porque verse involucrado en un tiroteo en Nochebuena es un giro del todo inesperado. Nos escondemos, pero no del todo, él tira sus cosas al suelo, yo no dejo de mirar a través del cristal por si veo a los atracadores. Le digo que llame a la policía. “Eran dos, bla, bla… de aspecto magrebí… me han puesto una pistola en la cara”. Luego llama a su jefe: “…creo que he cerrado bien, si no, saltaría la alarma… estoy en el portal de al lado con un señor (el señor soy yo), es un cliente…” Me mira, ni asiento ni niego, he comprado tres veces, no vivo ahí, pero al jefe eso no le debe interesar. Tengo ambas conversaciones grabadas en vídeo con el móvil, pero entre que desde el HTC no puedo exportar por Bluetooth a Mac, y que no sé si es legal reproducir el audio, no lo colgaré.

La policía tardó bastante, más de diez minutos creo. Llamé a mis padres para decirles que estaba en el portal con el del Caprabo, que le habían intentado atracar, esperando a la policía. Y me dijeron: “Vale”.

El chico me explica que hace unos días la empresa envió un e-mail advirtiendo sobre los riesgos del cierre y los atracos. Y esa misma tarde se lo habían dicho de nuevo. Tenía algo de preclaro, cuando dice “nunca sabes cómo reaccionarás si te apuntan con una pistola. No corras, no corras, sí, no corras… pues yo he corrido”. “Yo no sé qué habría hecho ni qué hay que hacer pero te ha salido bien”, le digo. También es ecuatoriano, podría haber sacado el tema del Valle del Chota, pero ya sería demasiado gag.

Al rato se asoma un hombre por el cristal: “es aquí, es aquí”. No sé si abrir, miro al del Caprabo, el hombre saca una placa de policía, abro la puerta. Son dos mossos de paisano. Empiezan con las preguntas. Yo no he visto nada. Se van hacia el Caprabo, le doy una palmada en el hombro al chaval, que vaya bien. Me da las gracias, un día de estos iré a saludarlo.

Después de cenar bebimos tu cognac armenio, es delicioso. ¿Se toma sin hielo, no? Otro día te cuento más.

Viva Ecuador: Chiquito y juguetón.

¿Qué es el RSS?

Me parece acertada, y comparto hace tiempo, la idea de promocionar el RSS que propone Carlos Guadián. Porque en nuestro entorno online más inmediato podemos tenerlo claro y asumirlo como algo imprescindible, pero en otras situaciones con amigos y conocidos, internautas con mayor o menor frecuencia, el RSS es desconocido.

El RSS es un formato que permite seguir las actualizaciones de una web sin necesidad de visitarla. Imagina que en lugar de tener que visitar cinco, diez o veinte blogs, tienes todas las actualizaciones en un sólo sitio. No sólo ahorras tiempo, sino que te aseguras no olvidar páginas interesantes. Además, las actualizaciones (por ejemplo los posts) se quedan guardados en el agregador, y puedes revisarlos a diario o cuando te apetezca.

El lector de fuentes RSS que utilizo es Google Reader, si tienes una cuenta en Gmail, arriba a la izquierda está la opción Reader. El funcionamiento es sencillo. En la mayoría de blogs y páginas web verás el simbolo del RSS (o feed). Si haces clic te dará la opción de suscribirte, y podrás escoger Google Reader u otros servicios. El lector entonces guarda la dirección del blog y cuando lo abras tendrás el histórico de lo que se ha publicado, por orden de publicación, de tantos blogs como quieras.

La mayoría de blogs tienen la opción de suscripción por RSS visible, también muchas páginas web. Por ejemplo puedes suscribirte a la información deportiva de un periódico, a una cuenta de Twitter, o incluso crear una alerta de Google con las palabras “Andrés Iniesta Fuentealbilla”, y cada vez que se publique algo relacionado con el pueblo natal del jugador manchego tener la información en tu lector de RSS. En mi caso, que sigo blogs de música, incluso puedo escuchar canciones y sesiones online o ver vídeos directamente desde Reader.

Aprovechas mejor el tiempo y te ofrece una lectura ordenada y cómoda de los contenidos de Internet que a tí te parecen más interesantes. Porque en definitiva se trata de eso, de información (posts, noticias, música…) a la carta, y en una sola página.

Si nada de lo anterior te ha convencido para empezar a usar el RSS, en este vídeo está mejor explicado.

Puedes suscribirte por RSS a los posts de Torpedone capri aquí, y a las playlists de Spotifare también.