Wild Combination: A portrait of Arthur Russell

Temo la escritura de este post porque mi fascinación hacia Arthur Rusell es absoluta, y sobre todo porque antes que explicar nada sobre Russell pondría un tema suyo y me callaría. Pero también siento el deber de compartirlo, y mejor que estas líneas, recomiendo ver la película documental Wild Combination, A portrait of… dirigida por Matt Wolf, y estrenada en el festival In-Edit:

Arthur Russell nació en 1952 en Oskaloosa (Iowa) y murió en Nueva York en 1992. Su vida reúne todos los tópicos del artista maldito: entorno hostil, infancia complicada, drogas, poco reconocimiento en vida, y muerte prematura. Pero también es uno de los episodios más brillantes de la historia de la música, el suyo propio. Dicen que fue un músico avanzado a su tiempo, pero como se explica en Wild Combination, A portrait of…, Arthur Russell no era más avanzado, sino que estaba fuera, muy lejos de poder incluirse en un estilo o época. Tras huir de casa de sus padres perfeccionó su técnica con el violonchelo en una comuna budista de San Francisco y luego se instaló en Nueva York, donde coincidió con Philipp Glass en The Kitchen, espacio artístico del Greenwich Village, incubadora de talento experimental, bajo la influencia de popes como John Cage. Otra referencia para Russell era el poeta Beat Allen Ginsberg.

Wild Combination. A portrait of… consigue algo tan complicado como es convertir el universo sonoro de Russell en imagen a través de su historia. Las llanuras de Iowa donde se crió, imágenes de archivo en San Francisco y The Kitchen, declaraciones de su pareja, sus padres, y amigos, el baile en The Loft de David Mancuso, donde se pinchó por primera vez Go Bang, y Lola Blank, intérprete vocal, explicando cómo cuando escuchó la base no podía creer que aquel funk lo hubiese hecho el blanquito rarito que parecía un granjero:

Go Bang – Dinosaur L (Sleeping Bag Records, 1982), François Kevorkian mix

De su etapa disco con el alias Dinosaur, su primer clásico fue Kiss me again (Sire Records, 1978)

Explica uno de sus amigos que tras el éxito de estos hits, lo normal hubiera sido continuar produciendo para ganar más dinero, pero Russell tomó otro camino, se encerró con su música extraña. Se pasaba los días fumando marihuana y tocando, a menudo con una batidora encendida, porque le gustaba aquel sonido de fondo. De ahí salió World of Echo (Upside Records, 1986), su último disco publicado en vida, de una originalidad y delicadeza extremas.

Acomplejado físicamente, homosexual, e inadaptado socialmente, decía que la música podía curarte. Contrajo SIDA. Su pareja explica cómo seguía cantándole, enfermo. Murió demente, con cáncer, a los cuarenta años. Su historia acabó ahí hasta que en 2004 Steve Knutson empezó a publicar material inédito en el sello Audika, extraído de las bobinas, DATs y centenares de cintas de cassette que Rusell había grabado, a menudo con temas inacabados. Todavía hoy su trabajo es deconocido, en YouTube, además de los maxis como Dinosaur, apenas hay un par de vídeos “weird” hechos por los propios usuarios. Wild Combination. A portrait of… ayudará a que la música de Russell llegue a quien debe.

You can make me feel bad – Calling out of context 1986-90 (Rough Trade, 2004)

That’s us/Wild Combination – Calling out of context 1986-90 (Rough Trade, 2004)

Wild Combination: A portrait of…

Audika Records

Actualización a las 20:14 del 4/11/08:

PREMIO IN-EDIT BEEFEATER AL MEJOR DOCUMENTAL INTERNACIONAL.
WILD COMBINATION: A PORTRAIT OF ARTHUR RUSSELL (MATT WOLF)
Por hacer un retrato honesto del protagonista del documental Arthur Russell- un músico totalmente dedicado a su música- y a la vez realizar una ajustada visión del movimiento contracultural de la época.
El director consigue reflejar con imágenes la compleja vida, la época, los movimientos y todas las acepciones del amor y su aceptación. La relación ente el director y el protagonista hace del documental una obra que cobra vida propia, más allá de sus protagonistas.

Barcelona, 7 de octubre de 2008

Querido Andrés,

como hace varios días que no nos encontramos en gmail, aprovecho este espacio para explicarte algunas historias recientes de las que nos gusta comentar. El viernes pasado Llorenç me llevó a un concierto del LEM en el auditori del MACBA. Como homenaje a las tardes que pasamos en aquella sala escuchando a Francisco López hablando de la noosfera, nos sentamos en las mismas sillas que solíamos ocupar. Fue agradable volver a sentir aquella oscuridad, aunque el concierto no me gustó demasiado. El artista era Llorenç Barber, entrado en años y según comentan, uno de los pioneros del minimalismo en España. Pero como digo, no me gustó. Sí fue divertido, porque apareció tras una puerta con una campana y un mazo, y fue dando vueltas por la sala hasta que llegó al escenario, donde le esperaban una decena de campanas colgadas del techo con una cuerda. A veces recitaba un monólogo rapidísimo mientras modulaba la voz, y otras tocaba las campanas. También se subió a una escalera, se puso un platillo en la cabeza y lo estuvo golpeando un rato. Aquel momento en concreto sí me gustó, por el sonido y el gag, pero las campanas, en general, no me interesan. Te recomiendo la radio del MACBA, porque tiene un programa, Recerca, con un monográfico sobre la música experimental en España, y podcasts de Esplendor Geométrico y Francisco López, entre otros. Este último, por cierto, con el testimonio de Rafael Flores (Comando Bruno).

Cambiando de tercio, hoy he tenido diversos contratiempos. El primero ha sido con el bicing. Al acercar mi tarjeta a la máquina ponía que mi bicicleta ya estaba en uso, que no podía coger dos. He llamado y me han dicho que la cogí ayer y que todavía no la había devuelto. Lo más probable es que fuese un error de la máquina. Total, que hasta mañana no puedo usar el bicing y me cobrarán 150 euros que luego tendré que reclamar por fax. Luego, cuando he llegado a casa he visto que tenía nuevamente un cargo extra en la factura de Telefónica por llamadas que no he hecho porque no tengo el teléfono conectado. He llamado a facturación (1004) y me han dicho que llame a averías (1002), para decirme, cómo no, que tenía que llamar al 1004, que yo no tenía ninguna avería. He intentado explicarle que en el 1004 me han dicho que probablemente se trate de un cruce de líneas o de un fallo del adsl, pero el hombre insitía en que si yo hacía y recibía llamadas no tenía una avería y por lo tanto no podía tomar nota. Se lo he explicado de varias maneras y parece que lo ha entendido aunque no preveo una solución rápida. Luego lo comentaba con Miquel y me ha dicho que otra opción “es ir desde el principio de borde, llamando para darte de baja y diciendo que cobran extra cada mes y como no lo solucionan te das de baja”. Le he respondido, no sin humor, que prefería ser un incomprendido amable, y me ha contestado: “Un pobre idealista que paga extra por el telefono y que se va a quedar sin bicing”.

Otra anécdota profundamente estúpida me ocurrió ayer. Fui a la farmacia a por unos preparados y aproveché para preguntar si tenía algo para el dolor de muelas, que tenía las del juicio y tomaba ibuprofeno pero quería algo que no me dañara el estómago. Y la farmacéutica me dijo: “Sí, toma Nolotil para alternar”. Me da un paquete y cuando llego a casa leo que pone: vía intravenosa o intramuscular. No sé si me expliqué mal o no me entendió, pero yo en casa no tengo jeringas ni sé cómo se utilizan. Supongo que la mujer pensaría que me acababan de operar y que me pincharan en un ambulatorio, o mejor, un practicante. Como tengo que volver a la farmacia devolveré el Nolotil, así que es probable que esta anécdota todavía pueda rematarse.

En otro orden de cosas, hoy he recogido un recorte de periódico que mi abuelo me dejó en casa de mis padres. No sé por qué, porque no he hablado con él sobre toros, quizás se lo diría mi madre, pero la cuestión es que había una fotocopia del ABC enrollada como un papiro. La noticia hablaba de un ciclo de conferencias sobre Antonio Ordoñez en Las Ventas. Y por el otro lado de la hoja había escrito a bolígrafo lo siguiente:

-Antonio Ordoñez-

Hijo de Cayetano Ordoñez – Niño de la Palma (formidable torero). Cuñado de Luis Miquel “Dominguín”, casado con su hermana Carmen González. Tío de Miguel Bosé, hijo de Dominguín, que a su vez es tío-primo de Cayetano Rivera y de Fran Rivera, hijos de Paquirri y de Carmina Ordoñez, sobrina de Dominguín, que su nombre era Luis Miguel González.

Tuve la suerte de verlos a todos en distintas ocasiones.

Aquí me despido, recuerda que debemos probar la videollamada de Skype.

Ánimo.

The Wire (primera temporada)

Se ha escrito y hablado mucho de esta serie, antes incluso de que la emitieran en el Plus o se publicara el DVD, con frases como “es la mejor serie de la historia” o “ha superado a los Soprano“. No creo que llegue a tanto, pero solo porque los Soprano juegan en otra divisón. El resto de piropos sí puede hacer justicia. The Wire es una serie de polis ambientada en Baltimore, Maryland. En la primera temporada el tema central es la droga pero en las siguientes es la burocracia, el sistema escolar o la prensa. En palabras de su creador, David Simon, periodista que llevó la sección de homicidios para el Baltimore Sun, The Wire es un retrato cínico sobre las instituciones mientras se aproxima a la humanidad de los personajes. Todo está podrido: policías, jueces, fiscales, abogados, políticos… Y es en este modelo de ciudad americana donde la serie se detiene en la realidad de cada uno, a todos los niveles, desde el juez corrupto hasta el confidente yonky.

Formalmente The Wire es impecable e incomparable, de ahí los elogios por su singularidad. El guión es excelente y más que la trama, lo interesante es dónde se detiene para explicar la historia y cómo lo hace. Sabemos que no está descubriendo nada pero el modo en el que nos acercamos a esa realidad es tan entretenido como revelador. Y exportable, porque en el fondo sólo hay seres humanos.

La única serie de policías que he seguido con interés es The Shield, y me ha sorprendido comprobar cuántos elementos en común tiene con The Wire (de hecho hay partes de la trama calcadas). Pero hay algunas diferencias que pueden ser útiles para comprender el planteamiento de esta última. The Shield es cámara al hombro y la adrenalina de la calle, correr, perseguir, zurrar, ahora un secuestro, ahora la droga, “mi vecino es un terrorista”, un violador múltiple, las peleas entre negros y latinos, etc… Toda esta energía y velocidad, en The Wire es quietud y silencio. Y una reunión en el despacho del major que acaba con una reverencia y un gentlemen concentra más intensidad que cualquier escena de acción.

The Wire en la Wikipedia y en HBO
Reportaje de Canal + con la opinión de Carlos Boyero y Enric González, entre otros.

Mark Frost y el sentido de Twin Peaks

Mark Frost es escritor, guionista y productor. Este año ha publicado Segundo Objetivo (Ediciones B, 2008), una novela ambientada en la Segunda Guerra Mundial, pero Frost es reconocido, o debería serlo, como coautor, junto a David Lynch, de Twin Peaks. Ante la curiosidad por qué narra uno de los creadores de la serie, me pregunto qué elementos en común tendrá con Twin Peaks. La respuesta es ninguno. Segundo Objetivo es un thriller impecable, una historia de intriga sobre nazis que se infiltran en las líneas aliadas en el último intento de Hitler antes de perder la guerra. La novela tiene un planteamiento claramente cinematográfico, como demuestra su forma de presentar los personajes, entrelazar las tramas y plantear las escenas para el desarrollo de la acción. En esta novela todo tiene una explicación, los acontecimientos se suceden con clara vocación de thriller sin los excesos o carencias que estos suelen tener. Su literatura es sobria, sin apenas adornos, y el peso del argumento y su recreación histórica son más importantes.

Por lo tanto, ¿Quién es Mark Frost? Y sobre todo, ¿Cuál fue su papel en el desarrollo de Twin Peaks?

Mark Frost se hizo un nombre en televisión durante los tres años que trabajó en Hill Street Blues como guionista y director ocasional, trabajo por el cual fue nominado a un Emmy en 1984. Colaboró en otros productos tanto para televisión como cine hasta que un agente, Tony Krantz, le puso en contacto con David Lynch: “One of our mutual agents thought it would be interesting to put us together and see what happened”. Una de sus primeras colaboraciones fue escribir el guión de una película que Lynch producía, era una adaptación del libro de Anthony Summers sobre Marilyn Monroe, Goddess. Pero la película finalmente no se hizo. En 1988 crearon la productora, Lynch/Frost Productions, y en 1990 realizaron Twin Peaks por encargo de la ABC. En una entrevista con el periodista Luke Ford, Frost explica su conexión con Lynch:

“We both had an outsiders mentality. I had never embraced the industry as a way of life. I saw it as a way to make a living. I had many interests beyond film and television. David was the same way. We both had some wild ideas about how to shake things up”.

Frost también da pistas sobre la personalidad de Lynch y el sentido de sus trabajos:

David’s strength and weakness is that he is often able to transcend story because he’s such a master creating mood. His failing is that he’s not a strong storyteller. He doesn’t have a lot of interest in telling a story. He’s not as interested in character as fragments of personality. He’s a surrealist.

En cinefantastico.com, Javier J. Valencia, autor de Twin Peaks: 625 Líneas en el Futuro (Recerca Editorial), explica la importancia de la colaboración entre ambos para el desarrollo de la serie:

Twin Peaks es la obra de David Lynch y Mark Frost principalmente, y es muy difícil que un cerebro solo desarrolle una serie de este formato. El verdadero conocedor del medio televisivo era Frost, y no es difícil suponer que suyas fueron las tramas que tanto engancharon a los espectadores de entrada. Era tan importante el uno como el otro, y el reconocimiento debería estar al 50%, pero solo uno de los dos apareció en la portada de la revista Time… A este respecto, Frost declaró que llegó a sentirse un poco como Paul McCartney tras la muerte de John Lennon. De repente Lennon parecía el único responsable del éxito de los Beatles, cuando lo cierto es que Twin Peaks sin Frost hubiera sido algo completamente distinto, del mismo modo que lo hubiera sido sin Lynch.

Lo cierto es que los trabajos posteriores de Mark Frost no han trascendido como sí han hecho los de David Lynch. Frost juega a golf, ha escrito varios thrillers de éxito, como su primera novela The List of Seven (QPD, 1993), y fracasó al participar en el guión de la película Los Cuatro Fantásticos. Sus otras colaboraciones en televisión y cine, como guionista o productor tampoco se han acercado al éxito que consiguió con Twin Peaks. Sobre su relación con Hollywood declaró lo siguiente:

It’s a time-honored path to the top throughout history. Hollywood is like a medieval courtiers system. There are fiefdoms of power that are like principalities where money and power get concentrated. Those people behave like the Medicis, usually with the same lack of moral acuity. They are city-states. That’s human nature.

Para Quim Casas, autor del libro David Lynch (Cátedra, 2007), “Frost se adentró con conocimiento de causa en los dominios de Lynch, y no es decabellado pensar que el escritor actuara de contrapunto en la elaboración de las líneas maestras de Twin Peaks, frenando o apoyando, según el momento, las invenciones de Lynch respecto al género televisivo”. Casas concluye con, probablemente, la mejor descripción del tandem creativo: “Twin Peaks surgió como la obra compartida de alguien que entendía los resortes de la ficción televisiva y alguien que quería dinamitarlos”.

Mark Frost en Imdb y Wikipedia